Una mentira, una “fiesta negra” y el asesinato de un nene de 13 años

La víctima, que sufría un leve retraso madurativo, fue golpeado, abusado sexualmente y ahogado en un tanque de agua. Después de dos juicios, condenaron a los responsables a reclusión perpetua en 2018. “Sabemos que la justicia trabajó bien, pero también sabemos que es muy lenta”, dijo la hermana de la víctima a TN.

La mañana del 18 de agosto de 2002 fue la última vez que vieron con vida a Federico Nicolás Margiotta en Coronel Pringles. Durante nueve días todo fue desesperación, hasta que encontraron su cuerpo tirado a un costado de la ruta provincial 85. Estaba irreconocible, pero en uno de sus bolsillos tenía guardado su autito preferido.

Federico tenía 13 años y padecía un leve retraso madurativo. Todos los días cuando salía del colegio acostumbraba hacer alguna changa, barrer la calle o cuidar ancianos, para ayudar a sus padres con la economía familiar. Por eso no llamó la atención al principio que no llegara a su casa y no fue sino hasta que empezó a oscurecer cuando su ausencia se hizo notar y empezó una verdadera odisea para encontrarlo.

El informe de los forenses fue demoledor: el nene había sido golpeado, violado y ahogado en un tanque de agua. En medio de una investigación irregular, fue el testimonio de dos hermanas lo que permitió reconstruir la trama de abusos y poder que terminó con la vida de Federico. Los sospechosos, dos comerciantes que entonces tenían 35 y 53 años, pasaron por dos juicios y fueron condenados recién en 2018. “Sabemos que la justicia trabajó bien, pero también sabemos que es muy lenta”, dijo a TN Gisele Margiotta, hermana de la víctima

Cuatro días después de esa supuesta fiesta, encontraron el cuerpo de Federico con la misma ropa que llevaba esa noche. Estaba boca arriba, con un brazo tapándole la cara y, a primera vista, al menos un golpe fuerte en el mentón. Los dos comerciantes señalados por las testigos fueron detenidos en marzo de 2005 y llevados a juicio dos años después.