El 09 de Diciembre del año 2015, un día como ayer, asumía Pablo Palomares como nuevo Intendente de Palpalá. Horas más tarde también asumía el Presidente Macri y el Gobernador Morales.
De la mano del proyecto nacional denominado “CAMBIEMOS”, la ola amarilla se extendió por todo el País, propinándole la peor de las derrotas al justicialismo gobernante.
Macri, Morales y Palomares, llegaron a sus cargos abrumados por innumerables “PROMESAS DE CAMPAÑAS”, que en muchos casos terminaron siendo solamente eso.
La principal bandera de CAMBIEMOS fue la “TRANSPARENCIA” que en algunos casos fue excelentemente izada, durante estos tres años de gestión y en otros casos, hizo agua hasta lo inentendible.
El tiempo pasó y dejó recuerdos buenos y malos, los tres años pasaron tan rápido que hoy solo hay tiempo para muy poco, con la exigencia de no fallar, sobre todo, sabiendo que las elecciones Provinciales y Municipales, serán a fines de Mayo.
La situación financiera y social del país lastimó como nunca la imagen de Macri. El Gobernador Morales, en estos tres años, demostró ser una topadora a la hora de gestionar, aunque se equivocó en mantener en el cargo a algunos Ministros que se le transformaron en verdaderas mochilas de plomo.
Morales a pesar de la difícil situación social que se vive, decidió confirmar la fórmula del 2015 (Morales – Haquin) sin darse cuenta que el “CONTEXTO” no es el mismo que el año 2015.
El intendente Palomares, confió demasiado en la juventud de sus funcionarios, salvo algunas honrosas excepciones, la inexperiencia de ellos debilitó la gestión del intendente, ya que los errores de OMISIÒN (No hacer lo que si se debería haber hecho), se multiplicaron en distintas oportunidades.
La política es el arte de lo imposible, pero a diferencia de lo que hizo Morales a nivel Provincial, en Palpalá no se supieron construir alianzas estratégicas que fortalecieran la gestión.
Pero aunque el diagnostico en “CAMBIEMOS” no sea el mejor, a su archirrival no le va mejor. Al contrario, el justicialismo Provincial y Municipal no aprendieron la lección, no se supieron RECICLAR y hoy, salvo honrosas excepciones, surgen como supuesta alternativa, los mismo apellidos de siempre, olvidándose que la gente ya no vota partidos, sino PERSONAS.
En este contexto la izquierda se pone felíz porque sabe que toda esta realidad le lleva agua para su molino, aunque en estos dos últimos años, la posición de sus principales referentes, en algunos temas candentes, alejaron a varios de sus votantes.
Sea como fuere esto es POLÍTICA y en POLÍTICA subestimar a un DIRIGENTE POLÍTICO es el peor error que se puede cometer.
Como verán, “LA CASA NO ESTÁ EN ORDEN” y todos (Oficialistas y opositores) tienen fortalezas y debilidades y esto significa que “TODOS” tienen oportunidades de ganar en las próximas elecciones, los que están y los que ya estuvieron y quieren volver.
Sea como fuere, la cuenta regresiva ha comenzado, cada día que pase, será un día menos que nos irá acercando a la posibilidad de elegir a un nuevo Presidente, a un nuevo Gobernador y a un nuevo Intendente y solo el sagrado veredicto de las urnas dirá si algunos REPETIRÁN o deberán irse a sus casas.