Sostienen que fue para ahorrar dinero y que no se imaginaban que les podía pasar algo. Otros tenían cobertura, pero no habían leído la letra chica.
A la hora de organizar un viaje, son muchos los argentinos que pasan por alto la parte de contratar una cobertura medica. Algunos sostienen que es para ahorrar dinero, otros porque confían en que no van a tener ningún imprevisto. Sin embargo, en los últimos meses se conocieron varios casos de turistas que sufrieron un problema de salud en el exterior y no contaban con esta asistencia para afrontar el gasto de la atención médica. O tenían un seguro que no les alcanzó, ya que la deuda era casi millonaria.
Maximiliano Conca es un arquitecto tucumano de 40 años. En febrero, se fue unos días con su novia a Chile. Él tenía previsto participar en un torneo de un juego de cartas y, de paso, su pareja iba a poder del mar. Pero la “escapada” se transformó en una pesadilla.
El domingo 10 de febrero, Maximiliano sufrió un infarto mientras manejaba por la costa de Viña del Mar y chocó su auto. En medio del caos de la situación, un hombre se acercó para ayudarlo y lo llevó hasta el Hospital Naval. En esa clínica privada le salvaron la vida.
En la clínica chilena le diagnosticaron un infarto agudo de miocardio y le colocaron tres stents. La factura de su internación llegó a los $650.000 y su familia quedó acorralada por una deuda imposible de pagar. Contrarreloj, tuvieron que conseguir la manera de trasladarlo a la Argentina para dejar de acumular gastos en ese centro de salud, que por día les costaba $70.000.

Mercedes Ema Albinatti, una jubilada de Núñez de 73 años, organizó con su marido, Carlos Mariscotti, unas vacaciones idílicas en el sudeste asiático. Antes de emprender el viaje, fue ella la que se encargó de contratar la asistencia al viajero. En teoría, la aseguradora los cubría a cada uno por 150 mil dólares, durante 30 días.
Cuando ya estaban en Tailandia, la mujer sufrió un un accidente cerebrovascular mientras desayunaba en el hotel y tuvo que ser internada de urgencia en una clínica de la ciudad de Chiang Mai.
Al ingresar al hospital el 6 de enero, descubrió un particular detalle en la letra chica de su contrato con el seguro. “La empresa le informó al director del centro que como ella tenía más de 70 años, solo tenía un respaldo de 60 mil dólares”

Como si como fuera poco, la pareja también tuvo que afrontar los gastos del traslado a Buenos Aires, ya que Mercedes necesitaba viajar si o si en un avión con asistencia médica y oxígeno. Esos pasajes todavía los están pagando.
Después de esta turbulenta experiencia, advirtió a los viajeros a leer con detalle el contrato de los seguros. Más vale prevenir que curar.
