Carlos Correa es salteño se desempeñaba como vendedor ambulante y durante el día se levantaba todos los días a las 4.30 para tomar sus clases y estudiar. A los 51 años logró recibirse de abogado pese a todas las barreras.

Un hombre trabajador, con dos hijos y divorciado, pedía prestada un computadora y todos los días madrugaba ya que era el único tiempo disponible para poder cumplir lo que siempre anheló: ser abogado.
En el año 2000 cursaba la carrera en Tucumán pero no tuvo la fortuna de conseguir trabajo y tuvo que volverse a Salta para ayudar a su papá con el negocio.
Llevaba a sus hijos a la escuela y trabajaba en las calles de Rosario de la Frontera juntando la plata no solo para ayudar a su familia sino seguir luchando hasta conseguir su objetivo.

Por largos años Carlos no tuvo otra alternativa que tomar las clases de manera virtual con su teléfono. Un día y de manera milagrosa un amigo llegó para ayudarlo y que siga estudiando “Le tengo que dar un gracias enorme a mi amigo porque la computadora que me dio me ayudó muchísimo en el estudio” manifestó.
A sus 51 años Carlos dio el ejemplo de luchar y no abandonar y levantó el título de abogado un logro que pudo celebrar con su familia. “Nunca hay que bajar los brazos. A mis hijos les enseño que para triunfar en la vida hay que trabajar y estudiar”, expresó.
Fuente: Todo Jujuy
