Gerardo Morales volvió a dejar en offside a Rodríguez Larreta

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, consolidó su estrategia de dejar a Horacio Rodríguez Larreta en offside con la reunión con el ministro de Economía, Martín Guzman. Larreta había salido a decir que ni él ni los gobernadores radicales iban a concurrir a ese encuentro porque era una “reunión política”. Pero, pocas horas más tarde, tras conversaciones con el presidente Alberto Fernández, Morales lo contradijo: sostuvo que los radicales enviarían emisarios hoy porque no ir sería “una pendejada”. En la misma línea, un día más tarde, aseguró como tiro de gracia: “Esta deuda que se está negociando la contrajimos nosotros y lo menos que tenemos que hacer es ir y escuchar”. De esta forma, Larreta fue el único que no mandó a nadie al encuentro de hoy con Guzman. No obstante, según confirmaron a este diario desde el Gobierno porteño, el jefe de Gobierno irá con los gobernadores radicales a un encuentro con el ministro de Economía la semana que viene. En dos días, se dio por tierra con la posición del ala dura.

La cronología es importante para entender la jugada que le hizo Morales a Larreta -dos futuros contendientes por la presidencia en las PASO de Juntos por el Cambio- y cómo quedaron parados en público: Larreta como un intransigente; Morales, como un gobernante que  acerca posiciones. La cronología fue la siguiente:

  1. El presidente y Guzman anunciaron una reunión con los gobernadores para informar detalles de la negociación con el FMI.
  2. El lunes, Larreta cruzó llamadas con los tres gobernadores radicales: Morales (Jujuy), Gustavo Valdez (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza). A su vez, intervinieron otros integrantes de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio. En esas conversaciones, hubo reparos a la posición ultra de no asistir, pero se impuso la línea más dura. Al punto de que sacaron un comunicado en el que decían que no iban a ir porque “la reunión informativa a la que fueron convocados se asemeja a una reunión política más que a una reunión institucional de trabajo”.
  3. El martes, cuando lo consultaron, Larreta puso la cara para reafirmar la negativa, pese a que el Gobierno había cumplido con todas las condiciones que habían puesto para ir. En esencia, Larreta no dijo nada muy distinto a lo que afirmaba el comunicado: “Entendemos que, así como está planteada, es una reunión política más que una reunión en serio de trabajo institucional”, afirmó el jefe de Gobierno, y fue el blanco de todas las críticas del oficialismo.
  4. Mientras tanto, Morales mantenía conversaciones con el presidente. Hablaron hasta cinco veces en un día. Y finalmente salió a anunciar que los radicales sí concurrirían al encuentro del miércoles -en su caso, a través del vicegobernador de Jujuy-. Primero esperó unas buenas horas a que Larreta recibiera toda la munición pesada por “irresponsable” o por no colaborar a solucionar la deuda con el FMI que dejó Macri. Luego Morales dijo que era una “pendejada” no ir y que “no hay que jugar a las escondidas con esto”. De hecho, Larreta quedó solo: a la reunión con Guzman fueron representantes de 23 distritos. Solo la Ciudad de Buenos Aires no concurrió. Lo mismo había pasado con el pacto fiscal donde Larreta fue el único que no lo firmó. Los radicales, sí.

Golpe de gracia

El miércoles mismo, Morales no solamente ratificó que había que ir a esa reunión, y que los gobernadores radicales asistirían a otra el lunes próximo con Guzman, sino que lanzó una frase que impactó en la interna de Juntos por el Cambio: “Sobre el tema de la deuda tenemos mucho que rendir cuentas todos: el kirchnerismo, el peronismo, el radicalismo, el PRO, Juntos por el Cambio, todos. Esta deuda que se está negociando la contrajimos nosotros y lo menos que tenemos que hacer es ir y escuchar”, aseguró en una entrevista con FM Urbana.

La frase tiene varios destinatarios a la vez: por un lado, Larreta, que había quedado por sus palabras públicas en la intransigencia total; en segundo lugar, Macri, que es renuente a aceptar su responsabilidad en la discusión actual por la deuda (no lo hizo, por ejemplo, cuando el FMI emitió un informe muy duro sobre su política económica) y, en tercer lugar, contra el ala dura del PRO.

De hecho, para Patricia Bullrich, Morales tuvo otro mensaje: “Van a salir los halcones, que por qué mando al vicegobernador”, la toreó. Como respuesta, el diputado Waldo Wolff le señaló que “dialogar no es ser funcional al relato”.