Un sanatorio permite que las mascotas puedan encontrarse con sus dueños en la sala de internación.
Cachito es un perro que días atrás acompañó a su dueño quien permanecía en la guardia del Hospital “Pablo Soria”. El animal pasó varias noches cuidando a su amo hasta el día que fue dado de alta. La conmovedora imagen de esta mascota recostada al lado del paciente, refleja un acto de amor que se logró gracias a que el personal de salud permitió el ingreso del animal.
Y es que esta forma de apoyo a los pacientes es sumamente positiva y esta comprobada por el programa de internaciones Pet Friendly que se implementó en un sanatorio de Buenos Aires, único en el país, que permite que las mascotas puedan encontrarse con sus dueños en la sala de internación.
El término “Pet Friendly” indica que el lugar, edificio o servicio admite animales de compañía y que recibirán un trato adecuado.
Se trata de un innovador proyecto que brinda beneficios en la salud psíquica, cardiovascular, en el manejo del dolor y otras situaciones estresantes. “Cada vez somos más las personas que convivimos con mascotas y sabemos de sus beneficios, que no hay riesgos, ni complicaciones y además el costo efectivo es muy valioso, yo creo que se va a universalizar”, dijo Diego Fernández Sasso, jefe de internación de pediatría del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (Iadt).
El especialista, junto al equipo de infectología y psicología impulsaron este magnífico programa que empezaron a investigar hace más de un año y concretado a fines del 2021, en el Iadt ubicado en Capital Federal.
PROTOCOLO PET FRIENDLY / EL ANIMAL PUEDE ACOMPAÑAR AL PACIENTE SÓLO 4 HORAS AL DÍA.
Los protocolos que se deben cumplir en las visitas de las mascotas contempla presencia solo por dos horas durante la mañana y tarde al paciente internado. El animal, en este caso solamente perro, debe ser de porte chico o mediano y de razas amigables. Debe tener las vacunas al día y asistir bañado. Ya en la habitación la interacción es como la de cualquier mascota es sus hogares, puede subir a la cama, jugar con el niño, descansar, tomar agua y hasta comer. “En general son todas interacciones muy positivas”, resaltó Sasso.
