Brutal golpiza a un joven en la capital jujeña: “Mi hijo está traumado, con miedo y encerrado”

El 4 de febrero pasado, tres personas agredieron a un joven de 23 años con domicilio en barrio Malvinas.

Casi un mes después del hecho, la víctima tiene miedo y está recluida en su casa, recibiendo atención psicológica, aun sufriendo las secuelas del ataque tanto físicas como mentales. Los sujetos que lo atacaron (algunos de los cuales viven cerca de su domicilio) aun están libres. María Velarde, madre del agredido, dio detalles de lo ocurrido, las secuelas del ataque, y la actualidad de su hijo, que aun teme salir al exterior, considerando que sus atacantes circulan por el barrio.

Lo sujetos ingresaron al domicilio de una amiga de la víctima pateando la puerta de ingreso (uno de ellos lo hizo violando una medida perimetral) y lo atacaron.
Tenían un arma blanca.




Lo golpearon dentro del inmueble y no lo dejaban salir. Tiempo después lo sacaron arrastrándolo del pelo y continuaron golpeándolo.

En un momento, mientras lo atacaban contra un automóvil, la víctima se descompensó, cayó al suelo, y uno de los agresores lo pateó en la cara.

Sus familiares no entienden cómo hizo para regresar a su casa en el estado en que se encontraba.




Su familia lo llevó a la comisaría y al hospital; esperaron al médico policial más de media hora y éste les informó que no podía concurrir.

“Dijo por teléfono que no podía ir y que le tomaran una fotografía; mediante la misma hizo el informe médico”.

Ese informe dice “heridas leves”, algo que desmienten los familiares de la víctima.
Aseguran que no se tuvo en cuenta la violación de la restricción perimetral ni la agresión en banda.




Los agresores superan en edad a la víctima.
Aun no hay pedido de detención para los mismos. Dos de ellos fueron identificados.
Casi un mes después de la agresión, los responsables de la investigación sostienen que están reuniendo pruebas.

“La familia se cruza en la calle con los agresores, uno de ellos vive a una cuadra de mi domicilio y lo vemos como si nada. Mi hijo no puede salir de casa, está preso en mi domicilio y los agresores están libres”.

La víctima recibe atención psicológica diaria, tiene mareos, le hicieron tomografías computadas (tiene turno para otra la semana que viene) le quedaron cicatrices en la cara por los cortes que le hicieron con un arma blanca, y aun tiene la mandíbula adormecida.

Por Jujuy al Momento