Volvió a enumerar el presidente Alberto Fernández, esta vez en una inauguración en Mar del Plata: pandemia, guerra, seguía. Desdichas: “Me han tocado vivir como presidente cuatro años horribles como los que vivieron ustedes“, sostuvo, y aun así, dijo que su Gobierno “preservó el trabajo, las industrias y el arte”.
“Que no nos detenga la adversidad“, pidió a continuación en el atardecer de un día difícil, de interminables internas políticas y dólar e inflación récord. Pero en Mar del Plata no mencionó ninguno de estos temas.
Asimismo el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis quién lo acompañó en la inauguración en Mar del Plata no obvió el complejo problema de la inflación que atraviesa el país ni las internas políticas, y dejó un mensaje de respaldo a los resultados de la gestión de Alberto Fernández: “No vamos a morir todos mañana, ni pasado mañana se termina Argentina como nos quieren hacer creer”.
“No está todo mal. Sirvió en estos años, con el liderazgo de Alberto, hacer obra pública en toda la Argentina”, sostuvo el ministro. “No destruyamos todo lo que nos permitió llegar hasta acá para poder ir por todo lo que falta”.

Luego, Fernández aclaró que las adversidades no fueron un “problema del presidente” sino que asolaron a la humanidad. “Gobernar dos años con pandemia, un año con guerra y un año con sequía es algo que no se lo deseo ni a mi peor opositor”, dijo sobre un taburete con la casa impecable de fondo.
Antes de cerrar, prometió que su gestión va a encarar la recuperación del parador Aristón, otra emblemática obra arquitectónica que agoniza frente a la costa, en la zona de los acantilados. “Antes de que termine mi gobierno, el Ariston habrá comenzado a ser recompuesto”.
