Malestar en Jujuy: los usuarios de energía registraron subas de hasta el 200%

Comenzaron a llegar a las casas de los jujeños las boletas de energía que corresponden a los meses de mayor frío y, por ende, de uso más intensivo de la electricidad a través de los aparatos destinados a calefaccionar. A ello se suma, indicaron algunos usuarios, conceptos que antes no aparecían en la factura.

Ante esa situación, algunos consumidores registraron subas de gran valor en las facturaciones. En ciertas viviendas el incremento llega al 200%. Ese es el caso de Daniel López, quien acudió a la empresa que presta el servicio para consultar por el incremento.

«La última boleta que me llegó era de $1.500 y ahora es de $4.550», afirmó . «Vine a ver cuál es el motivo de la suba», señaló.

Daniel aseveró que «en las últimas dos boletas sale el concepto de cargo por uso de red, que en las anteriores no se registra». El jujeño sostuvo que ese ítem genera un importante aumento en el valor: «ahí está el incremento y quiero saber por qué».

CONSUMO Y SUELDOS

Por su parte, el secretario general del gremio Luz y Fuerza, Pedro Belizán, desestimó que la suba de los costos esté relacionada a los incrementos salariales de los trabajadores del sector. «La gente debería mirar bien la factura y ver la carga impositiva que tiene y eso es realmente lo que lleva la energía un valor tan elevado», planteó.

Asimismo, hizo hincapié en la importancia de considerar cuál es el consumo del hogar. «El cuadro tarifario viene atado a la relación que uno tiene con el consumo: a medida que uno más consume va incrementándose el valor de la energía», indicó.

«Es un golpe muy duro la tarifa. Sí, lo tenemos que decir. Golpea y durísimo, pero no nada tiene que ver con el incremento salarial», apuntó. «Si todo el crecimiento de la tarifa va a los trabajadores tendríamos que tener trabajadores millonarios», sentenció.

Fuente: Todo Jujuy

Muchas personas lo reportaron a través de las redes sociales
¿Por qué se siente más en estos días?

¿A quién no le pasó? En los últimos días, las redes sociales se plagaron de comentarios y anécdotas de personas que recibieron pequeñas descargas de electricidad estática en acciones domésticas. Según advierten los especialistas, estos episodios tienen una explicación científica vinculada con el clima reinante en toda la región.

La electricidad estática es un fenómeno causado por el desequilibrio entre las cargas positivas y negativas que tienen todos los objetos que hay en el mundo. A lo largo del día rozamos distintas superficies, y como consecuencia de esta fricción, uno de los objetos pierde electrones (carga positiva) mientras que el otro los acumula (carga negativa). Ambas cargas tienden a equilibrarse nuevamente y aprovechan el contacto con una superficie conductora, como el marco de la puerta o el picaporte, para soltar el “chispazo”.

Pero, ¿por qué ahora se siente más? El aire es un aislante eléctrico pero el agua es muy buena conductora de la electricidad. Si el aire que nos rodea está húmedo, a lo largo del día nos iremos descargando al entrar en contacto con las minúsculas partículas de agua presentes en nuestro alrededor. En cambio, si el aire está seco, las cargas se acumularán en nuestro cuerpo al no encontrar un camino para descargarse.

“Hace cuatro días que tenemos una humedad relativa del 20%. Se está dando este fenómeno porque básicamente hay muy baja humedad relativa en el ambiente. Cuando hay humedad relativa normal, el aire funciona como aislante eléctrico de la estática de las personas y los objetos, pero al haber baja humedad el aire pierde esa conductividad y por ende nos cargamos de tensión y descargamos en contacto con cualquier superficie”, alertaron fuentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en diálogo con Infobae.

Cuando nos quitamos una gorra o sombrero de la cabeza, hay una transferencia de electrones del accesorio al cabello, que acumulan una carga negativa. Y como los objetos de cargas similares o iguales se repelen, es por eso que los cabellos se levantan (Shutterstock)

Cuando nos quitamos una gorra o sombrero de la cabeza, hay una transferencia de electrones del accesorio al cabello, que acumulan una carga negativa. Y como los objetos de cargas similares o iguales se repelen, es por eso que los cabellos se levantan (Shutterstock)

Las “pataditas” de la estática también son frecuentes durante el invierno, ya que el aire frío contiene menos vapor de agua que cuando las temperaturas son más elevadas. Y a esto se le suma que en esa época del año es cuando tendemos a utilizar ropa de abrigo mucho más sensible a las acciones electrostáticas, como la lana.

Las suelas de goma y la ropa de lana son grandes acumuladores de energía estática. Al liberarse, incluso es posible ver el chispazo o escuchar el ruido. Al provocar fricción entre ciertos materiales -como frotar los pies sobre una alfombra, por ejemplo- hay una transferencia de electrones, que se acumula en la superficie hasta que se sueltan.

¿Y el fenómeno de los pelos de punta? Cuando nos quitamos una gorra o sombrero de la cabeza, hay una transferencia de electrones del accesorio al cabello, que acumulan una carga negativa. Y como los objetos de cargas similares o iguales se repelen, es por eso que los cabellos se levantan. La carga negativa hace que los pelos traten de mantenerse lo más lejos posible el uno del otro.

Cuando los globos se cargan con más neutrones (más carga negativa), y se acercan a una superficie, sucede la atracción entre las cargas opuestas, y es por esta razón, que los globos quedan pegados a las paredes o la ropa (Shutterstock)

Cuando los globos se cargan con más neutrones (más carga negativa), y se acercan a una superficie, sucede la atracción entre las cargas opuestas, y es por esta razón, que los globos quedan pegados a las paredes o la ropa (Shutterstock)

Cuando se frotan globos contra la ropa se quedan pegados. Esto ocurre cuando se cargan con más neutrones (más carga negativa), y se acercan a una superficie, debido a la atracción entre las cargas opuestas.

¿Cómo evitar la electricidad estática?

Para eliminar la energía estática del cuerpo existen algunos “trucos” como tomar una ducha (el agua es conductora de la electricidad), usar zapatos con suelas de cuero (la carga eléctrica se descargará hacia el suelo) o quitarse las zapatillas y pisar el pasto.

“Cuanto más seco el aire, más electricidad estática. El clima, y por ende el fenómeno, va a estar así hasta el viernes cuando ingrese humedad del norte”, finalizaron los especialistas.

2 DE CADA 3 HOGARES PAGAN CARO LA BOLETA DE LUZ.
HELADERAS OBSOLETAS CONSUMEN MAS ENERGÍA

Los clásicos consejos para bajar el consumo cotidiano de electricidad suelen centrarse la programación de los aires acondicionados y en la compra de lámparas LED. Sin embargo, un grupo de expertos acaba de detectar que lo que más recarga las facturas de luz de las familias son las heladeras. Aparatos que, al no haberse renovado con la frecuencia debida, se han convertido en enemigos silenciosos del bolsillo, y en los grandes “vampiros energéticos” de los hogares.

Eso es lo que surge, al menos, de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de San Martín (UnSaM) y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que logró medir con gran detalle cómo y en qué se utiliza la electricidad en viviendas típicas.

La investigación, hecha entre 2016 y 2019, reveló que las heladeras -encendidas siempre, durante todo el año- terminan consumiendo la cuarta parte (24%) de toda la electricidad que utilizan las familias a lo largo del año (unos 4,1 MWh) . Son, así, por lejos el electrodoméstico que más “luz” emplea, muy por encima de los aires (17%), las luces (13%) y todo el resto.

El 24% de la electricidad que usan los hogares es para sus heladeras. Es el aparato que más gasta

Lo llamativo es que esto ocurre, en buena parte, porque existe un importante retraso tecnológico. La investigación halló que la mayoría de los hogares usa aparatos viejos, en muchos casos de más de 8 o incluso 15 años de antigüedad, que son hasta siete veces más gastadores que los más modernos.

Tras los grandes avances técnicos de los últimos años, los expertos hoy consideran eficientes las heladeras que usen menos de 420 kWh al año. Pero, muy lejos de eso, en el parque actual se detectó un consumo medio de 905 kWh/año (más del doble). Y en un 25% de los hogares -los más retrasados tecnológicamente- el promedio fue de 1.905 kWh/año (más del cuádruple).“Los equipos nuevos consumen casi un tercio respecto de los de hace 15 años, y hasta 10 veces menos que los de hace tres décadas”, subraya el informe, en ese sentido.

Con las nuevas tarifas, la falta de renovación impacta directamente en el bolsillo. Si una heladera eficiente (de clase A o mejor) agrega sólo $ 273 a la boleta bimestral de un hogar medio porteño, un modelo de 5 a 15 años de antigüedad más que se duplica ese monto ($ 633); y uno antiguo de 15 años o más lo quintuplica ($ 1.333), lo que se traduce en un costo extra de casi $ 6.400 al año, calcula Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energía de la UnSaM y autor del estudio junto a Ángel Bermejo y Jorge Fiora (ambos de INTI Energía).

Por otro lado, si la proyección se hace a mayor plazo, pero a valores presentes, quien hoy compra un modelo usado de más de 15 años de antigüedad gastará para adquirirlo y hacerlo funcionar unos $ 82 mil de acá a 2029 (mayormente en energía), mientras que una heladera nueva y eficiente, pese a tener un mayor precio inicial, reduce el presupuesto 2019-2029 a $ 37 mil.

“De aquí que la primera recomendación es no comprar equipos usados, ni heladeras con un grado de eficiencia inferior a la A, así como tampoco preservar un equipo antiguo como segunda heladera”, afirman.

En total, según los investigadores, alrededor de un 65% de las 11,7 millones de heladeras en uso en el país estarían gastando más de 600 kWh al año, por lo que ya necesitarían ser cambiadas por los modelos etiquetados con la clase de eficiencia A, A+, A++ o A+++, que en promedio consumen menos de la mitad.

Las heladeras que se venden actualmente deben tener al menos un nivel “B” de eficiencia. Las de mayor ahorro son las A+++, que suelen tener compresor inverter. (Foto: Juan Manuel Foglia)

El problema es que hoy las más básicas en estas categorías valen entre $ 15 y $ 20 mil, y hay pocas facilidades para pagarlas. De hecho, las compras de heladeras vienen en caída. Se pasó de 768 mil unidades nuevas en 2017 a 641 mil en 2018 (de las cuales el 91% fue de clase A o superior), según los datos que se manejan en el sector.

Por eso, los especialistas consideran que sería necesario que el Gobierno impulse un plan de renovación que incluya “facilitar a los usuarios una buena financiación y quizás un subsidio a los sectores de menor ingreso”.

Ellos estiman que, a nivel nacional, el atraso tecnológico produce un consumo extra equivalente a todo lo que genera la central de Atucha II. “Un plan de recambio haría que las familias preserven mejor los alimentos, reduciría el costo de sus facturas de electricidad, permitiría demorar las inversiones en expansión de redes, contribuiría a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y promovería la producción industrial en general”, plantean. “Las cuotas de estas compras se podrían pagar con los ahorros en las facturas”, agrega Gil.

Estiman que el atraso tecnológico produce cada año un consumo extra equivalente a todo lo que genera la central de Atucha II

Aun sin ese estímulo, Gil asegura que la inversión vale la pena, si es que forma parte de un “salto de eficiencia” más completo: “En un año, un usuario medio en Buenos Aires consume 4 mil kWh y paga facturas por $ 17 mil. Pero si esta familia cambia su vieja heladera por una de clase A o mejor y reemplaza sus lámparas por LED, modera el uso del aire acondicionado y suma otros hábitos de uso racional, su gasto anual puede bajar a $ 3.700”. Eso implica, dice, un ahorro de $ 13.300 anuales, que lleva a recuperar en 15 meses lo pagado por la heladera y las lámparas.

Leer las etiquetas de eficiencia, la mayor clave al comprar

Cambiar una heladera vieja puede generar un ahorro importante en las facturas de luz, pero los especialistas piden tener cuidado al comprar, porque no todos los modelos en oferta garantizan una alta eficiencia. Y entre los de alta eficiencia, unos lo son más que otros.

¿Cómo identificar a los mejores? Como primera orientación, aseguran que las heladeras menos gastadoras suelen ser las de tecnología “no frost” (que no generan escarcha) y las que usan motores Inverter. Pero, más allá de esto, la principal recomendación pasa por mirar las etiquetas de eficiencia que toda heladera debe llevar obligatoriamente y que califica en qué medida aprovechan la energía en una escala decreciente que va de la A+++ a la D.

“Cualquier heladera de buena marca etiquetada con las letras A, A+, A++ o A+++ puede ayudar a reducir el consumo del hogar. Además, dentro de este rango, es preferible elegir las que tengan el menor consumo anual. Ese es un dato que aparece en la misma etiqueta. Hay que comprar siempre las que gasten menos de 350 kWh/año”, aconseja Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energía de la UnSaM.

Con estas características, asegura, una heladera estándar de 300 litros con y 60 de freezer, de buena marca, puede hoy costar entre $ 15 mil y $ 20 mil. “Las de clase B, llamativamente, no resultan más baratas, y luego consumen más energía”, advierte.

“Hoy la clase mínima exigida es la B. Luego, con una eficiencia creciente, vienen las A, A+, A++ y A+++, esta última con muy pocos modelos en el mercado argentino”, explica María Celeste Andreu, gerente de Línea Blanca de la marca Beko, comercializada en el país por el grupo BGH. “Nuestras heladeras Inverter, por ejemplo, tienen una eficiencia A++ y consumen hasta 30% menos de energía que las convencionales”, agrega.

En Newsan, que fabrica varios modelos de las marcas Siam, Atma y Philco e importa otros de LG y Bosch, todos con categorías A y A+, explican que las heladeras actuales reducen mucho el consumo respecto de las antiguas porque tienen compresores de alta eficiencia, mejores materiales aislantes, burletes que garantizan un cierre de puerta hermético y mejoras en el proceso de fabricación.

En los modelos más avanzados, en tanto, se suman opciones de personalización. Diego Puhl, director de Línea para el Hogar de Samsung Argentina, ejemplifica que las Inverter de esa marca generan ahorros extra permitiendo a los consumidores elegir entre cinco tipos de enfriamiento según sus necesidades de cada momento: modos específicos para el uso diario, para apagar el freezer cuando no se usa, para las vacaciones y para cuando se hacen fiestas y para que actúe como minibar.

Fuente:Clarín.com