Tras varios reclamos de actores económicos, este jueves el Banco Central confirmó que lanzará una nueva denominación más alta que la actual: el billete de $2.000, que “conmemora el desarrollo de la ciencia y de la medicina en la Argentina y tendrá como protagonistas al Instituto Malbrán, y a la Dra. Cecilia Grierson y al Dr. Ramón Carrillo, precursores en el desarrollo de la medicina en nuestro país”, según explicaron desde el BCRA.
Esta nueva máxima denominación ocurre luego de 5 años, ya que el actual papel de más alto valor, el de $1.000, que tiene la imagen de un hornero, comenzó a circular el primero de diciembre de 2017.
La emisión a la calle de esta cifra nueva se calcula que se concretará en el segundo semestre del año. Y si bien en el anuncio oficial no está incluido, se especula que también se contemple la emisión de un papel de $5.000.
Esta decisión oficial responde a la demanda de distintos sectores económicos, que solicitaban que se emita una denominación más alta, debido a que se arma un verdadero “cuello de botella” en bancos y comercios, debido a que hoy un billete de $1.000 representa menos de u$s3 en la plaza libre y ni siquiera alcanza para comprar un almuerzo, un kilo de queso o una estadía de estacionamiento.
La causa de ello no es más ni menos que la elevada inflación que, de forma constante, le quita poder de compra a los pesos. De hecho, en el 2022 cerró en cerca del 95%, y que en enero pasado se calcula que llegó al 6%, según economistas de consultoras privadas.
Así se precisan más cantidad de billetes de mayor valor, de forma progresiva, para comprar la misma cantidad de productos y servicios, por lo que los cajeros automáticos se vacían de forma más rápida por la capacidad limitada que tienen para la entrega de dichas unidades.
Otro caso es el “cuello de botella” logístico, el uso de más efectivo causa que los comercios y bancos deban trasladar y atesorar más cantidad de unidades, con el mayor costo y espacio correspondiente que eso implica.
El nuevo billete de $2.000
De acuerdo la información del Banco Central, esta nueva máxima denominación se lanzaría a la calle en el segundo semestre del año. En el anverso del billete estarán las figuras de Grierson y Carrillo, y en el reverso del billete se representa al edificio del Instituto Nacional de Microbiología Dr. Carlos G. Malbrán.
En la City se esperaba que el anuncio contemple billetes de mayor valor al de $2.000, debido a que desde que se lanzó el billete de $1.000 la inflación acumulada desde entonces al presente supera el 840%. Es decir, hoy se precisaría un papel de $9.400 para equiparar el poder de compra de aquél unidad del hornero.
Es decir, hubiese sido “más lógico” que la autoridad monetaria decida lanzar papeles de $5.000 y $10.000, para poder equiparar el ritmo inflacionario.
Es que el propio Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el propio Banco Central, en base a una encuesta entre diversos economistas, arrojó que el índice de Precios al Consumidor (IPC) esperado para todo 2023 se acerca al 100%. Hecho que le quita poder de compra a los billetes en circulación.
Una de las explicaciones es que la autoridad monetaria en esta decisión “polémica” es que está buscando desincentivar la utilización de efectivo, ya que es una forma de legalizar diferentes operaciones de la economía y de bajar los costos operativos que implica utilizar dinero físico.
De hehco, en el mismo comunicado donde se informó este jueves el lanzamiento del billete de $2.000, el BCRA aclaró que “impulsa el uso de los medios electrónicos de pago en las transacciones con medidas innovadoras que permiten su desarrollo a partir del programa Transferencia 3.0″.
En concreto, la entidad monetaria cita que las transferencias inmediatas tuvieron un crecimiento interanual en diciembre de 2022 de un 98,8% en cantidades y un 18,7% en montos; y los pagos con transferencias con QR interoperable crecieron un 41,4% interanual a diciembre del año pasado