¿Más cerca de una píldora para bajar de peso? Un ensayo clínico con semaglutida mostró resultados alentadores
La droga semaglutida, utilizada en un comienzo en pacientes con diabetes tipo 2, pero que ha demostrado buenos resultados en personas con sobrepeso, y que hasta el momento se presenta de forma inyectable, fue probada en versión de píldoras en pacientes con obesidad. Los resultados fueron calificados de exitosos, ya que los voluntarios lograron bajar en promedio un 15% de su peso corporal a lo largo de 17 meses. Se trata de un ensayo de última etapa llevado a cabo por el laboratorio que desarrolló los fármaco Ozempic™ y Wegovy™.
El estudio, publicado en The Lancet, duró 68 semanas y se hizo en nueve países con 667 participantes con obesidad y sobrepeso. Los resultados mostraron que las personas que tomaron semaglutida oral en dosis de 50 mg bajaron más peso que las que tomaron placebo (un promedio de 15,1% versus 2,4% del peso inicial) y también tuvieron más probabilidades de lograr reducciones de peso de, al menos, 5%, 10%, 15% o 20%. El fármaco fue combinado con una dieta y actividad física.

De esta forma, el estudio concluyó que la semaglutida oral es un tratamiento efectivo y seguro para el sobrepeso y la obesidad en adultos sin diabetes tipo 2, según el laboratorio que desarrolla el fármaco, Novo Nordisk. Esa organización farmacéutica iniciará a fines de este año el proceso de aprobación ante las agencias regulatorias estadounidense, FDA, y de Europa, EMA. Si es autorizada, esta nueva presentación oral brindaría una alternativa a las personas que no están dispuestas a recibir inyecciones.
El fármaco, diseñado para activar las hormonas que regulan el azúcar en la sangre, ralentizar el vaciado del estómago y disminuir el apetito, es parte de una nueva clase de medicamentos que ha reavivado el interés de los investigadores y la comunidad médica. La semaglutida oral, de acuerdo con la recomendación de la FDA, debe tomarse por la mañana con el estómago vacío, 30 minutos antes de comer, beber o usar cualquier otro medicamento oral.
Se trata de un fármaco, agregó, que “abre esperanzas, pero mientras el paciente toma el medicamento, porque si no toma el medicamento todos los efectos vuelven para atrás. Es decir, quiero aclarar bien, que esto no es una curación, sino que es un tratamiento”. Destacó también que se “están desarrollando nuevos fármacos que todavía no están disponibles para su utilización, sino que se están investigando, donde se asocian varias de estas moléculas, entonces el efecto sobre el peso será mucho mayor”.

“La diferencia entre el oral y el inyectable —continuó— es la dosificación y es la comodidad de administrar por boca. Por ejemplo, la forma inyectable de semaglutida para una acción semanal es de 1 mg a 2,4 mg y por boca se dan 50 mg por día. Esto no es que va a ser más potente, sino que para que pase por el intestino y se destruya una parte, hay que dar mucho más cantidad. Pero sin hacer hincapié en el tema de la dosis, vale decir simplemente que es una vía más cómoda y el efecto es exactamente igual”, aclaró. “Lo que es importante que son productos de estructura natural, o sea que no son anorexígenos ni nada de cosas como las anfetaminas que se veían usando antes”, subrayó.
Por su parte, el médico especialista en Nutrición Silvio Schraier (MN 57648), vicedirector Carrera de Especialización en Nutrición de la Fundación Barceló, explicó a Infobae: “Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) un tratamiento de obesidad exitoso es bajar un 10% del peso corporal y mantenerlo a 5 años” y “semaglutida por vía oral en dosis diaria, es decir una pastillita por día, hizo bajar más o menos un 14% a 15% del peso corporal”, en el marco de una “dieta y actividad física, por supuesto. Es decir que ayudó a bajar casi el doble de peso. Es un golazo”, subrayó.
En ese sentido, el doctor Schraier consideró que la posibilidad de que exista una píldora para personas con sobrepeso es una buena noticia y explicó que “el 63% de la población adulta argentina tiene algún grado de sobrepeso u obesidad, aunque esta cifra ya debe ser mayor porque esto es de la Encuesta Nacional de Riesgo 4 de 2019, tal vez ahora esté en un 70%”. En ese mismo año, siguió, “el 12% o 13% de personas tenían diabetes. De estas el 90% coincide que tienen algún grado de obesidad o sobrepeso que son las que tienen diabetes tipo 2″.
Cuando esté disponible la droga en forma de píldora “creo que va a tener una aceptación inmediata. No sé el grado de complicación digestiva que puede dar la forma oral porque esto, al principio, produce un poco de nauseas, pero también todo es cuestión de la dosis que se administra para empezar. Si la dosis es baja, inclusive más baja de lo que indica el laboratorio, uno va probando y entonces el paciente se va amigando, tanto psicológicamente como el cuerpo. Además, trae más complicaciones el seguir con exceso de peso que tener un poco de náuseas que después, con el tiempo, en la inmensa mayoría de la gente, se va”.
Finalmente, Analia Yamaguchi (MN 113614), médica clínica especialista en Nutrición del Hospital Italiano, consideró, en diálogo con este medio, que “la vía oral lo que va a tener de beneficio es que no deberá aplicarse la inyección, ya que mucha gente es fóbica a las agujas, es una vía de administración más fácil”. Pero pidió tener un “espíritu crítico” ya que el ensayo presentado demuestra que “semaglutida es muy buena para bajar de peso. Esto ya lo sabemos. Lo compararon con personas que solo hicieron dieta [sin medicación], que no es lo mismo que compararlo con otra medicación para la obesidad y no me está diciendo si es mejor que la inyectable”.
Por lo tanto, destacó que “es una buena medicación, pero este estudio no me aporta más de lo que ya sabemos”. Lo que sí, resumió, “probablemente la píldora sea más económica y probablemente sea una mejor vía de administración para no tener que estar inyectándose”.
