El hombre debió ser internado en el hospital Pablo Soria y en todo momento lo acompañó su fiel compañero, que en ningún momento se separó de su lado.
Los guardias y enfermeras lo dejaron entrar, le dieron agua y comida para que pueda quedarse al lado de su compañero de vida.
Sin dudas alguna, estos amigos se apoyan en las buenas y en las malas.
Su amor es incondicional; el “negro” (como lo apodaron) es un ejemplo de lealtad y fidelidad
Fuente: Narices Frías Jujuy
