Pasadas las tres de la mañana, el Senado le dio un duro golpe político al Gobierno de Mauricio Macri: aprobó por 37 votos a favor y 30 en contra la ley de Emergencia Tarifaria, que retrotrae los aumentos de luz, gas y agua a noviembre de 2017 y prohíbe su actualización por encima del índice de variación salarial hasta 2019.
El debate, que duró más de 10 horas, estuvo atravesado por el enojo del oficialismo, que tildó a la propuesta como “demagógica”, “irracional”, “ilegal” e “inconstitucional”, mientras desde las distintas bancadas opositoras advirtieron por el costo social del tarifazo, las dificultades para pagar los servicios tanto de los usuarios particulares como de las Pymes y la desigualdad con la que el macrismo le exige a los distintos sectores que enfrenten el ajuste. Según fuentes parlamentarias, el Presidente vetará la medida, aunque en la Casa Rosada todavía estaban evaluando el momento más oportuno para hacerlo.
Tras semanas de intensas negociaciones, acusaciones cruzadas, presiones a legisladores y gobernadores, Cambiemos sufrió una derrota en el peor momento de su gestión. Una amplia mayoría del interbloque Argentina Federal (23 sobre 24 integrantes), los 9 del Frente para la Victoria-PJ y otras bancadas más pequeñas decidieron acompañar la media sanción de la Cámara de Diputados. Hasta último momento el oficialismo intentó lograr que distintos senadores de la oposición cambiaran de postura o bien se retiraran al momento de votar. Incluso en horas de la tarde circuló la versión sobre una posible maniobra para enviar de vuelta el proyecto a Diputados: un grupo de senadores del peronismo podía darse vuelta y votar en contra un par de artículos durante el tratamiento en particular. Finalmente no ocurrió.
Por la noche, el puntano Adolfo Rodríguez Saá se volvió sorpresivamente a su provincia, dejando un voto menos para la aprobación. La peronista sanjuanina Cristina López Valverde también se levantó de su banca. La neuquina Lucila Crexell directamente blanqueó que negoció con Frigerio una prórroga a la ley de emergencia frutícola (que afecta a su provincia) a cambio del voto en contra. “Hay un ámbito de negociación, y en mi caso antepongo los intereses de mi provincia”, reconoció en los pasillos del Senado. Los dos senadores misioneros nunca pisaron el Congreso ayer. Pero pese a los esfuerzos y la presión, la oposición todavía tenía pasada la medianoche un margen para garantizarse el triunfo. El sindicalista de los trabajadores petroleros, Guillermo Pereyra, que anteayer había participado de una reunión en Casa Rosada y se contaba como un voto negativo, expresó sus diferencias con el proyecto de Diputados pero le reprochó al macrismo no haber negociado una alternativa real, por lo que cambió su posición.
La radical Silvia Elías de Pérez, una de las más firmes defensoras del Gobierno en el Senado, también arremetió contra la gestión anterior. “Haber tenido congelamiento tarifario con subsidios indiscriminados y cruzados causaron la verdadera emergencia”, aseguró, para ensayar luego una mirada positiva: “Argentina tiene futuro, vamos por el camino correcto”.
En este contexto, Mauricio Macri se enfrenta ahora a su segundo veto como Presidente. El primero había sido cuando se aprobó la ley antidespidos, que impedía las desvinculaciones por un año e imponía una doble indemnización.
