Alberto Fernández ya se siente presidente. Lo imaginó hace años, después se acostumbró a la idea de que no lo lograría y, aún antes del triunfo en las PASO, volvió a convencerse de que su sueño se haría realidad. Y ahora, como suele ocurrir cada vez que se está a punto de alcanzar algo que se deseó profundamente, parece tener un nuevo objetivo. Alberto Fernández ya no sueña solo con ser presidente, sueña con ser un presidente como Néstor Kirchner.
Su modelo es el de Néstor, no el de Cristina. Tanto a la hora de pensar su gabinete como de proyectar su relación con sindicalistas y gobernadores. Asegura que ellos tendrán un rol que no tuvieron durante los ochos años en que gobernó la ex presidente. ¿Convicción o necesidad? Lo cierto es que ese respaldo –y el que le darían los votos que espera obtener en octubre- sería lo que precisa para implementar las medidas que tendrá que tomar para tratar de empezar a sacar el país del pantano en el que lo recibirá.
No transmite preocupaciones ni ansiedades, aunque algún colaborador se haya animado a comentar que últimamente lo vio comer un poco más de lo que acostumbraba. Estos días frenéticos, lo han encontrado más hipnotizado frente a los televisores que repetían una y otra vez las imágenes de cuando se bajaba del auto y entraba a sus oficinas que ante las que reflejaban la suba del dólar y el riesgo país.
Alberto Fernández dice estar pensando en un gabinete para sus cuatro años de gobierno. Es decir que, en principio, no imagina un equipo alternativo para un primer año difícil con fusibles que puedan ir saltando a lo largo del camino. “Vamos a poner el mejor equipo que tengamos para salir a la cancha”, repite. El mejor a secas dice. Lo del mejor de los últimos 50 años tiene copyright y no sería aconsejable.
FUENTE: Infobae
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