En un contexto de crisis agravadas, comedores jujeños se han visto severamente golpeados ya que la asistencia que reciben no les alcanza.
Por la falta de mercadería, muchos debieron cerrar sus puertas y otros trabajan a pulmón y redoblando esfuerzos.

Tal es el caso del comedor “Tacitas Solidarias”del barrio Antártida de Palpalá. Al lugar asiste más de un centenar de personas y entre ellos cada vez más adultos mayores.
Roberto es un vecino y trabajador independiente que se desempeña como albañil pero lo que gana no es suficiente por lo que debe acudir a diario a este espacio de contención en busca de un plato de comida.
“Yo no tengo cobertura social nada, me estoy por jubilar y tengo que presentar los papeles. Mi cuñada me está pagando el sepelio porque a mí no me alcanza. Yo trabajo para el día, con eso como. Vengo todos los días al comedor, vengo temprano porque después tengo que salir a la calle a trabajar. Para mí es una gran ayuda, cuando no hay comedor me tengo que cocinar. Yo soy albañil y vivo solo”, contó.
