Por primera vez en la historia, en Argentina se consume más pollo que carne vacuna

Un relevamiento realizado por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), revela que los argentinos consumen más pollo que vacapor primera vez en la historia, más allá de los cambios en los precios de la carne vacuna.

Según este informe de esa entidad, el consumo de carne de pollo es de 47 kilos por habitante al año, cifras que marcan que ya superó a la ingesta de la carne vacuna. “Eso nunca había pasado en la Argentina, superó por primera vez al consumo de carne vacuna”, confirmó el director ejecutivo del CEPA, Carlos Sinesi.

El referente aseguró que el pollo se ha consolidado como la opción más elegida, y más allá de que también sufrió aumentos, sigue siendo una opción más económica que otras carnes. Si se suma todos los tipos de carne, con la de cerdo incluida, estiman que cada argentino consume 115 kilos por habitante y por año.

Más pollo, menos carne

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Con estos números, el pollo representa alrededor del 40% del total del consumo. Para Sinesi es “un techo” que sólo podría ser superado con un aumento de las exportaciones o con “una mejora de la economía y el poder adquisitivo”.

“El pollo tiene la capacidad de adaptarse al bolsillo de todos. En este contexto, sigue siendo una opción nutritiva y económica que acompaña a las familias argentinas todos los días”, analizó el referente de esa organización nacional.

Argentina es el sexto país en consumo de pollo

El consumo de carne de pollo alcanzó un récord histórico en el 2024 en Argentina, con 49,3 kilos anuales por persona, contra los 48,5 kilos de carne vacuna, posicionando a nuestro país como el sexto país en el mundo en consumo de pollo.

Recetas simples para hacer en tu cocina. Para hacer las milanesas de pollo solo necesitas 10 minutos por ambos lados

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A cuánto está el pollo en Jujuy

Si bien los precios varían de acuerdo al comercio, el barrio y la ciudad donde se lo adquiera, el kilo de pollo entero está entre $3.500 y $3.900, mientras el kilo de pata muslo ronda los 9 mil pesos los 3 kilos, más baratos que la carne.

Es el caso de la suprema que, al ser carne deshuesada, tiene un costo mayor, los precios en la provincia oscilan entre los $8.000 y $8,500 por kilo de acuerdo a la región, lo que marca que son precios comparativamente de hasta un 25% más económica que el kilo de bife.

Crece en Jujuy el consumo de carne molida de pollo

Con el significativo aumento de la carne vacuna en las últimas semanas y lo inaccesible que se volvió este producto para algunos, muchas optan por buscar alternativas para el almuerzo y la cena diaria, y platos que se puedan elaborar con carne molida de pollo ganan terreno.

Carne molida de pollo (Foto ilustrativa)

Carne molida de pollo (Foto ilustrativa)

En provincias como Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Jujuy, ya está instalada esta nueva manera de consumir pollo, muy solicitada por los consumidores que agudizan el ingenio para elaborar creaciones que permitan disfrutar la comida y bajar gastos.

Si bien algunos subrayan que la carne molida y picada de este pollo no es igual, en nuestra provincia se pide de ambas maneras. La molida en algunos comercios barriales ronda los 7 mil pesos el kilo, con ofertas especiales llevando más de un kilo.

Crece la morosidad en tarjetas, préstamos y cheques en Argentina

En medio de un contexto económico desafiante, el Banco Central de la República Argentina (BCRA)emitió un informe que advierte sobre un fuerte deterioro en los niveles de cumplimiento de pagos en el sistema financiero. La morosidad en tarjetas de crédito, préstamos personales y cheques alcanzó valores récord, encendiendo señales de alerta tanto en el sector bancario como empresarial.

El informe del BCRA detalló que los cheques rechazados representaron el 1,3% del total compensado, con más de 64.000 casoscontabilizados en términos absolutos. En comparación interanual, esta cifra creció un 91,7%, y los rechazos sin fondos se dispararon un 221,9%respecto a marzo de 2023.

Para el organismo que preside Santiago Bausili, este panorama refleja una ruptura en la cadena de pagos, tanto en hogares como en empresas, con una incidencia directa en la disponibilidad y la calidad del crédito.

Desde el sector financiero, también comenzaron a hacerse oír señales de preocupación. Gastón Rossi, director del Banco Ciudad, afirmó que “el cobro de créditos se está volviendo más difícil” y advirtió que esta situación marca una “luz amarilla” en la dinámica económica.

Además, se encendieron alertas en el mundo empresarial. Las empresas medianas del país están comenzando a perder acceso al crédito, con dificultades crecientes para financiarse tanto en el mercado de capitales local como internacional, lo que limita sus operaciones y capacidad de inversión.

Con este escenario, el sistema financiero enfrenta un aumento del riesgo crediticio, en un contexto en el que la inflación todavía elevada, la caída del consumo y el encarecimiento del financiamiento condicionan la recuperación económica.

Cayó el precio de la naranja en Jujuy: la principal causa es la falta de consumo interno

El precio de la naranja y la mandarina bajó en la provincia de Jujuy, una situación que no responde a una sobreproducción sino a un descenso notable en el consumo interno, según explicó el ingeniero Daniel García en diálogo con Canal 7 de Jujuy.  

La baja del precio no es un fenómeno aislado, según García “lo que está pasando en el mercado internoes que hay mucha más oferta que en años anteriores, pero también una demanda muy reducida. El precio se ajusta porque hay mucha producción y poca gente que compre”. 

El especialista aclara que la cosecha es normal, no se trata de una superproducción récord, aunque más generosa que las afectadas por la sequía en temporadas pasadas. “No es que este año explotaron las plantas, simplemente estamos recuperando volúmenes. Pero lo que no se recuperó fue el poder adquisitivo de la gente”, señala. 

Ing. García
Ing. García

Para el especialista “el salario perdió capacidad de compra. Eso es lo que más se nota. Los primeros 15 días del mes se vende más fluido, pero en la segunda quincena, directamente se frena. Y no es que suba el precio, es que no hay plata”. 

Según indicó hay un detalle que este año hizo más pesada la balanza del mercado local y es la ausencia de compradores del otro lado de la frontera. “Antes venían desde La Quiaca y se llevaban camiones enteros hacia Bolivia. Compraban en remesas, tres veces por semana. Este año no vinieron. Para ellos, Argentina se puso cara”, explica García. 

Por último, indicó que ese flujo comercial, que complementaba el destino de los cítricos jujeños, desapareció y con él, una válvula de escape para el exceso de producción. “Todo eso empuja los precios hacia abajo, acá, en nuestras ferias”.

Por Somos Jujuy

Un profesional dijo que el consumo de alcohol en Jujuy es cultural

El Educador para la Salud jujeño Sebastián Ciares analizó el consumo de alcohol en nuestra provincia (partiendo desde una investigación que realizó sobre la cuestión en Abra Pampa) y concluyó que se trata de una cuestión cultural, marcando que “hay dos etapas: al consumo problemático podemos considerarlo hasta los 25 años, y si continúa, podemos pasar a considerar alcohólica a una persona de 25 años en adelante.

Podríamos decir que no tiene cura, que se viven etapas y episodios del alcoholismo. Los problemas que podemos identificar son económicos: la mayor cantidad de sueldo se invierte en alcohol; psicológicos: insomnio, miedo, ira. Luego con problemas sociales: conductas antisociales, violencia en la pareja, conductas que tiene con amigos y compañeros cuando consume alcohol. Hay personas que dicen que no tienen control cuando toman, se les “apaga la tele” y comienza a golpear, pelear e insultar” expresó

Por otro lado, dijo que hay un “factor publicitario, de las empresas, y el cultural, qué tanto consume una sociedad. Festivales ligados al consumo. El factor económico o publicitario no es el principal, pero la empresa, los comercios que venden, están regulados. Con los impuestos se construyen escuelas. El problema no es la venta de alcohol, sino los consumidores”.

“Hay países que no llevan una implicancia en la temática y no tienen gran cantidad de personas alcohólicas”, aseguró.

Asimismo, recordó su trabajo de tesis, para la cual concluyó que “5 latas de cerveza de 400 ml. son suficientes para que una persona entre en estado de ebriedad, cuando ya no coordina sus movimientos motrices, vocales o emociones. También sobreviene una amnesia transitoria que los adolescentes o personas que consumen alcohol padecen cuando consumen, y al día siguiente se arrepienten de lo que hicieron en esos momentos de amnesia. Las personas pueden agredir y sufrir accidentes” concluyó

Fuente: Jujuy al Momento

Según un especialista, el consumo de alcohol es el más problemático en Jujuy

Jujuy no está exento al consumo de sustancias, es por eso que los médicos hacen hincapié en la necesidad de concientizar a la población a cerca de los daños psicológicos y físicos que ocasionan estas sustancias en el organismo.

Ramiro Robaldo, médico especialista en drogodependencias y alcoholismo, explicó que más allá del problema, la mejor forma de prevenir es formar a los chicos desde la escuela en valores. “Hay que hacer una revolución moral, esa es la clave para frenar esto. Hace falta un plan integral como sociedad. Si no formamos ciudadanos va a ser difícil sustentar y frenar la pandemia de consumo que tenemos”, explicó.

Para un especialista, el consumo de alcohol es el más problemático en Jujuy

Al ser consultado sobre la situación de la provincia, detalló que “todos los consumos son problemáticos. Más allá de pastabase, cocaína, 3el consumo más problemático que tenemos es el alcohol. Todo acá está relacionado con el alcohol: la Fiesta de los Estudiantes, la Pachamama y el carnaval por ejemplo. Hay pacientes de 14 años que tienen problemas y tuvimos que internar porque llevan 2 años de consumo sin poder parar”, detalló Robaldo.

Además, el especialista, dije que la principal causa para comenzar a beber es el pertenecer a un grupo.

El alcohol está bien visto porque es una droga legal. Cuando no se problematiza se llega a los extremos. Son muy pocos los que llegan a la consulta para la internación y cuando llegan es tarde con diagnostico de cirrosis o demencia. Lamentablemente llegan tarde, después de los 50 años

Finalmente, el doctor se lamentó de que no haya hospitales públicos que realicen internaciones específicas para personas que sufren adicción. “Sería muy importante la contención para personas que no tienen obra social. Nosotros a algunas les podemos dar una mano pero se derivan a otras provincias y muchas veces no los atienden. El Estado hace ambulatorio pero hay personas que necesitan internación”, concluyó.

Fuente: Jujuy al Momento

Por qué en Argentina se consume cada vez más carne de pollo y de cerdo

El consumo de proteína animal de los argentinos viene experimentando cambios que tienen motivaciones diversas, en cuanto a la participación de las distintas carnes -vacuna, de pollo y porcina, y en menor medida la ovina y la de pescado- pero donde el precio, el poder adquisitivo y los cambios en los hábitos de consumo son determinantes.

Según el informe de noviembre de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA), entidad que agrupa mayormente a frigoríficos que abastecen el mercado doméstico, el consumo de carne vacuna el mes pasado fue de 47,7 kg por habitante por año, representando una caída de 4,5% (2,22 kg) respecto de igual mes de 2020.

En noviembre, el precio de la carne vacuna subió 10,8%, según un relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Fue el mayor aumento del año, acumulando, respecto de noviembre de 2020, 75,5%, y superando el 51,18% de inflación anualizada, medida por el INDEC.

A los 47,7 kg de consumo anual de carne vacuna de cada argentino, hay que sumar otros 46,5 a 47 kg de ingesta de carne de pollo, con el que piensa que cerrará el año el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y otros cerca de 21 kg de carne porcina (19 kg de carne fresca y 2 a través de chacinados y fiambres) que, siempre en promedio, consumirá cada argentino al cabo de 2021, según datos, de Juan Luis Uccelli, titular de la consultora especializada JLU.

Esa estimación difiere de los 17,6 kg que informa el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, a través del Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), ya que ese dato solo toma lo declarado formalmente por los frigoríficos porcinos. Según Uccelli, allí no se contabiliza un 17 a 20% de faena informal.



El consultor señala que “la producción de carne porcina argentina terminará 2021 con un crecimiento de 7,7%, en toneladas (unas 70.000 t mensuales), en un año en que se exportó menos que en 2020 y ese volumen se volcó al mercado local.

También se importaron 13.900 t, en el primer semestre, y se estima que al finalizar el segundo habrán ingresado otras 23.800 t, mayormente de Brasil, y en menor medida de Chile y Dinamarca, siempre según datos de la consultora JLU. “Se colocó todo ese volumen porque la carne porcina fue más barata que la vacuna. Sin esas importaciones no hubiera subido la carne de cerdo, porque su precio lo fija el valor interno de la carne vacuna”, cuya media res ronda los $500/kg contra $295 de porcina, según explica Uccelli.

Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora.

Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora.

“Tampoco bajó la carne de cerdo porque la diferencia con la vacuna fue de entre 26 a 54%, según los cortes, con un promedio de 30% y tiene demanda, en un contexto de bolsillos más que flacos. Por esa razón la gente compra carne de cerdo, pagando un pechito a $500/kg, cuando el asado vacuno, corte equivalente, vale en promedio $ 850/kg, y el rendimiento es similar”, agrega.

Otros bolsillos

En tanto, Roberto Domenech, presidente de CEPA, destaca que “el precio del pollo tracciona y mantiene (la demanda), y ha logrado que se amplie nuestra clientela”.

Roberto Domenech, presidente de CEPA



Roberto Domenech, presidente de CEPA

Pero el crecimiento del consumo no es un fenómeno nuevo. “Hace por lo menos 10 años que las proyecciones mundiales preveían que para 2020 el pollo sería la carne más consumida del mundo. En 2019 alcanzó al cerdo y, entre 2020 y 2021, la ha superado, (en buena medida por la peste porcina africana que afectó a la producción mundial de cerdos). En Argentina se viene consolidando, desde hace 15 años, con un crecimiento del consumo anual de 1 a 2 kg por habitante, inclusive en años donde la carne vacuna no tuvo valores tan desproporcionados”, explica.

“La Argentina hasta hace 8 años era un país carnívoro vacuno por excelencia. Pero en los últimos 10 viene cambiando completamente sus hábitos de consumo, a lo que se suma que la carne vacuna sostiene valores internacionales y el pollo, año a año, baja su costo, producto de una mayor eficiencia productiva y por ende mejora su precio”, afirma.

A diferencia de la carne vacuna, el valor del pollo acompañó a la inflación, terminando el año con 50% de aumento, pese las importantes subas internacionales, que inciden en los precios locales, de maíz y soja, la base del alimento de las aves, que en algunos meses superaron a la inflación argentina.

Domenech destaca que “el precio de la carne de pollo creció 25% menos que la bovina y esto baja el mito que dice que si la carne (vacuna) aumenta, el pollo aumenta. El pollo ve sus costos y en función de ellos acomoda sus precios y nuestra clientela tiene una limitante en el bolsillo mucho más importante que la clientela de la carne bovina”.

El hábito se construye

Según datos de CEPA, el kg de pollo entero, según los precios acordados con el Gobierno, se ofrece en supermercados entre $160 a $200, y en las granjas y carnicerías, entre $200 a $230. En tanto, el kg de suprema ronda los $350 kg, el de pata-muslo $190 a $200 y el de alitas, entre $ 100 y $110.

“Pasar de 20 a 47 kg (por habitante y por año, el actual consumo de pollo en el país) es un proceso que se ha dado de a 1 a 3 kg por año, durante un período. Si no se construye el hábito, como ha sucedido, no se da el consumo actual”.

Par otra parte, actualmente no se producen en el país los 75 kg de carne vacuna por habitante y por año que se consumían hace 10 años. “Se producen los 45 kg que se consumen internamente y 10 a 15 kg más que se exportan”, sostiene Domenech.

La menor producción ganadera bovina, si bien viene repuntando en los últimos 5 años, se debe a que aún padece ineficiencias propias en la cría, como los bajos índices de destete (ternero logrado por vaca y por año), que hace décadas ronda el 65 a70%, y a políticas intervencionistas, que cíclicamente se reinstalan, como sucede actualmente. Estas conspiran contra una mayor producción que, por sus tiempos biológicos, tanto para los mercados interno y externo, necesita una planificación al menos de mediano plazo.

Fuente: Clarin