Según el informe difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el primer semestre del año el 31,2% de las personas residentes en las zonas Jujuy-Palpalá se encuentran por debajo de la línea de pobreza, mientras que un 4,6% vive en la indigencia.
El relevamiento incluyó a 111.194 hogares y 362.846 personas en el área urbana de Jujuy-Palpalá. De ese total, 27.430 hogares se encuentran en situación de pobreza, lo que alcanza a 113.362 personas. Además, 4.904 hogares están bajo la línea de indigencia, lo que equivale a 16.856 personas.
En términos porcentuales, el informe señala que el 24,7% de los hogares jujeños son pobres y que la pobreza afecta al 31,2% de la población total del conglomerado. Por su parte, la indigencia comprende al 4,4% de los hogares y al 4,6% de las personas.
Construimos Estado, pero también es cierto que no nos alcanzó para derrotar a la pobreza“, admitió hoy el ministro de Economía y candidato a presidente de Unión por la Patria, Sergio Massa.
Fue su primera declaración tras conocerse que el índice de pobreza llegó al 40,1% en el primer semestre y que hay más de 18,4 millones de pobres en la Argentina. Massa habló en el marco de un acto en la localidad de Ensenada junto al gobernador Axel Kicillof y el intendente local, Mario Secco, entre otros dirigentes.
“Generamos empleo, pero también es cierto que el salario no alcanza. Construimos Estado, pero también es cierto que no nos alcanzó para derrotar a la pobreza”, planteó tras conocerse el aumento de los índices de pobreza e indigencia en el último semestre.
EL DOLOROSO DATO: 18,6 millones de pobres
El índice de pobreza alcanzó al término del primer semestre del año al 40,1% de la población, frente al 39,2% del segundo semestre de 2022, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En tanto, el índice de indigencia, que incluye a la cantidad de personas con ingresos que no les alcanza para comprar la cantidad mínima de comida necesaria para la subsistencia, se ubicó en 9,3%, contra el 8,1% del segundo semestre del año pasado.
Así, la pobreza afectó a 18,4 millones de personas y la indigencia a 4,3 millones, según los datos oficiales proyectados para todo el país, y no únicamente a los conglomerados urbanos medidos por las estadísticas oficiales.
Entre ambas mediciones, el nivel de actividad económica registró una caída del 1,8%, mientras que el índice de costo de vida-inflación acumuló una suba 115,6% en los doce últimos meses.
Al cierre del primer semestre del año, el porcentaje de hogares ubicados por debajo de la línea de pobreza (LP) fue del 29,6%, donde residen el 40,1% de las personas comprendidas dentro de esta situación.
Dentro de este conjunto se distingue un 6,8% de hogares por debajo de la línea de indigencia (LI), que incluyen al 9,3% de las personas.
Por zonas, entre enero y junio pasado se observó un aumento de la pobreza en tres regiones y una reducción en otras tres, siempre en la medición con el último semestre de 2022.
Sin embargo, la indigencia aumentó en todas las regiones del país, advirtió el Indec. En efecto, en el Gran Buenos Aires (GBA) -que abarca a la Ciudad de Buenos Aires y a los partidos del Conurbano bonaerense, el índice de pobreza alcanzó al 41,4% de las personas, contra el 39,5% del segundo semestre del año pasado.
De manera puntual, en el Conurbano bonaerense en situación de pobreza se encuentra el 47% de las personas, mientras que en el distrito porteño fue del 17,3%.
En Cuyo la cantidad de personas comprendidas en la línea de pobreza se ubicó en 40,7% frente a 39,6% anterior; y la región Pampeana fue del 36,8%, contra el 36,3% del segundo semestre de 2022.
En tanto, en las provincias del Noreste el índice de pobreza bajo al 42% frente al 43,6% del segundo semestre del año pasado; en el noroeste fue del 41% contra el 43,1% anterior; y en la Patagonia fue del 33,2% frente al 34,7% de julio-diciembre de 2022.
En cuanto a la Indigencia esta alcanzó al 10,4% de la población en el GBA, antes 8,7%; en Cuyo 6,7% frente a 5,3%; en el Noreste 10,6% contra 10,3%; en el Noroeste 7,8% contra 7,4%; en la región Pampeana 8,2% antes 7,4; y en la Patagonia 5,5% frente a 5,3%
La pobreza alcanzó al 42,2 por ciento de los jujeños en el primer semestre de este año, según reveló este miércoles el Indec. A nivel nacional, la cifra se ubicó en el 40,1 por ciento.
El organismo informó que la indigencia en Jujuy se ubicó en el 8,7 por ciento, levemente por debajo de la media nacional, que fue del 9,3 por ciento.
Medido en hogares, en la provincia hay un 34 por ciento de ellos que vive en la pobreza y un 5,5 por ciento en la indigencia.
Según el Indec, hay 150.377 ciudadanos que viven en la pobreza y 31.037 en la indigencia.
En la región Noa, el aglomerado con mayor porcentaje de pobres fue Santiago del Estero-La Banda (46,6%), seguido por Jujuy-Palpalá (42,2%); Gran Tucumán-Tafí Viejo 41,2, Gran Catamarca 40,2; La Rioja 39,6 y Salta 37,5.
A nivel nacional
La medición se hizo antes de la devaluación implementada por el Gobierno a mediados de agosto último, por lo que esos datos deberían haber empeorado en el tercer trimestre. Así, la pobreza afectó a 18,4 millones de personas y la indigencia a 4,3 millones, según los datos oficiales proyectados para todo el país, y no únicamente a los conglomerados urbanos medidos por las estadísticas oficiales. Es el dato más alto desde el pico del 42% alcanzado durante la severa crisis provocada por la pandemia en 2020.
En estos términos se pronunció el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, durante un encuentro que tuvo con empresarios, productores, industriales, comerciantes y prestadores de servicios en la Cámara de Comercio de Presidencia Roque Sáenz Peña, en el marco de la visita política e institucional que realiza a la Provincia del Chaco.
En este sentido, hizo votos por la definición de un plan de perfil serio, federal, equitativo, productivista y desarrollista que, desde las economías regionales, aporte soluciones concretas a los problemas estructurales de la economía argentina, saliendo de la lógica del asistencialismo. “En este país no puede haber una familia que esté sin comer”, sostuvo y advirtió que “el asistencialismo no resuelve la pobreza”, motivo por el cual demandó una “administración responsable” del erario público.
Continuó apuntando, que “uno de los problemas más grave que el Frente de Todos generó en casi tres años de gestión es el déficit de las empresas públicas, las que contrataron 16.000 personas a pesar de estar fundidas”, sumado a ello el déficit de la cuenta de energía.
Asimismo, anticipó que “en enero y febrero faltarán dólares, situación compleja que se agudizará por la “sequía terrible” y llamó a “estar atentos” en esos meses.
Morales profundizó sus conceptos, señalando que “faltan dólares por el déficit que creó el propio gobierno kirchnerista, pero culpan al campo por esta situación, cuando en realidad el gobierno debería ser generador de la energía que necesita el privado para producir” y, en esta línea argumental, marcó una contundente diferencia con lo que ocurre en Jujuy, donde rige un esquema especial de promoción de inversiones que contempla la reducción del 30% de Ingresos Brutos y el 30% de IVA, además de la devolución total de aportes patronales. “Este es el plan productivo de Jujuy, donde la generación de empleo es lo que viene”, afirmó.
“A los que intentan creer en mí, los invito a Jujuy a ver la transformación que hice”, enfatizó.
En otro orden, planteó la necesidad de contar con un “plan de gobierno de largo plazo”, a partir de “un fuerte liderazgo de conducción y decisión”, porque “hoy tenemos un presidente que lo manejan desde afuera”. Continuó puntualizando, que “el federalismo se garantiza con un plan productivista que mire a las economías regionales” y estimó que “tener un presidente del interior no garantiza federalismo y equidad”, para luego recordar que “el país tuvo presidentes del interior que complicaron peor las cosas”.
Por otra parte, hizo especial alusión al desafío de “recuperar el diálogo entre los argentinos como base de paz social”, con miras a terminar con medidas que perjudican el interés común, tales como piquetes y cortes de ruta. “Cuando veníamos tuvimos dos cortes de rutas, los que pudimos superar con colaboración de la Policía de la Provincia”, comentó y explicó que “eran unas 20 personas en cada corte y esto es algo que tenemos que controlar y resolver”. Además, consideró que “así como la política debe hacer una autocrítica, las organizaciones sociales deben interpelarse, ya que se giraron a organizaciones parapolíticas”.
Refirió que en Jujuy “no hay más cortes de ruta” y el que hace un piquete tiene que pagar una multa de $200.000, además de afrontar un proceso en el fuero penal. “Cuando pudimos solucionar eso, Jujuy cambió, cambió la energía y así pudimos proyectamos a futuro”, completó Morales.
El Papa Francisco mantiene un activo intercambio con los fieles a través de sus redes sociales, principalmente en su cuenta de Twitter. De esta manera, comparte mensajes sobre una situación actual, donde varias veces se manifestó sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, como también anuncios religiosos.
Aunque un reciente tuit llamó la atención por la forma en que lo escribió y generó polémica entre los comentarios de la publicación. En este sentido, el Papa Francisco expresó: “Los pobres nos garantizan una renta eterna, y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra pobreza de amor”.
De este modo, el Papa Francisco se refirió a la pobreza de los fieles en cuanto al amor, pero la primera oración del mensaje acerca de la garantía de “una renta eterna” que se sostiene en los pobres causó indignación. Entre sus seguidores, algunos interpretaron: “Básicamente estás diciendo que los pobres son su negocio”.
En cambio, otros usuarios señalaron que no se refería a la pobreza material, indicando que el mensaje tenía otro sentido. Mientras que ciertos internautas decidieron señalar la diferencia entre humilde y pobre, para aclarar las expresiones del Sumo Pontífice.
Desde hace tiempo que las organizaciones sociales venían asegurando que Jujuy es una de las provincias con más trabajadores en la economía popular.
En ese marco señalaban que había más demanda de atención en merenderos y comedores. Y vaticinaban que podría haber un estallido social debido al hambre y la desocupación en nuestra provincia.
Recientemente, el sitio Chequeado.com hizo un relevamiento y posterior ranking de los distritos donde estas condiciones laborales superan al sector privado y se reveló que Jujuy está en el cuarto lugar.
En 9 provincias del país (Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) las inscripciones al Renatep superan a los trabajadores asalariados del sector privado registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
La prevalencia de mayores inscriptos al Renatep sobre la cantidad de asalariados privados también se ve si se observa por grupos etarios: ocurre en el escalafón de 18 a 24 años (27,1% de inscripciones al Renatep versus 6,7% asalariados privados) y en el de 25 a 35 años (37,3% versus 32,1%).
Cabe señalar que no hay una única definición para el término “economía popular”, pero se suele referir con ese concepto a aquellos trabajos que se realizan en un marco de mayor vulnerabilidad que el empleo “tradicional”, en relación de dependencia, con derechos laborales, con un eje empleador-empleado y por fuera de relaciones asalariadas formales. En algunas ocasiones, la economía popular es referida por las organizaciones sociales como la “economía de los excluidos”.
Por lo general, la economía popular suele girar en torno a cooperativas, empresas recuperadas, emprendimientos y talleres familiares, o agricultura familiar.
La Dirección Provincial de Estadísticas y Censo (Dipec) comunicó que una familia jujeña de 5 integrantes necesitó más de 98 mil pesos en el mes de abril para no caer en la pobreza. Un hogar con la misma conformación precisó 47 mil pesos para no ser indigente.
Las cifras fueron publicadas en el marco del reporte que informó un aumento del 4,9% de la Canasta Básica Total y del 5,4% de la Canasta Básica Alimentaria, las variables que se consideran para establecer la línea de pobreza e indigencia, respectivamente.
El informe de la Dipec establece además que una «familia tipo», compuesta por dos adultos y dos menores, tuvo que percibir $90.913 el último mes para no ser pobre en nuestra provincia. A nivel nacional, ese valor se ubicó en los $95.260, de acuerdo a lo comunicado por el Indec este martes.
En tanto, mientras que la indigencia se posicionó en $42.527 a nivel país, en Jujuy se ubicó en los $43.545
CUÁNTO SE ENCARECIÓ LA CANASTA BÁSICA
En el mes de marzo la Canasta Básica Total tenía un valor de $86.629 para un hogar de 4 personas en Jujuy. Según la información de la Dipec, se encareció 4.284 en sólo 30 días. Mientras que en el caso de una familia con 5 miembros el incremento del costo se pronunció aun más, de $94.199 pasó a $98.857: $4.658 más.
UNA INFLACIÓN DEL 5,3%
Días previos, los organismos correspondientes brindaron los números de la inflación correspondiente al cuarto mes del año. La media nacional fue del 6%, mientras que en Jujuy el Índice de Precios al Consumir registró un alza del 5,3%.
En la provincia el rubro Alimentos y Bebidas tuvo una suba del 5,7%, quedando por arriba del promedio. Entre los productos que más subieron se encuentran: el harina, el azúcar y el queso cuartirolo.
La canasta básica total (CBT) aumentó 3,3% en enero y de esa forma una familia integrada por dos adultos y dos chicos necesitó contar con un ingreso mensual de $78.624 para no caer bajo la línea de la pobreza, según informó este jueves el Instituto nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
Por su parte, la canasta alimentaria (CBA) tuvo un incremento de 4,2% en el primer mes del año de forma desestacionalizada, mientras que la variación interanual del conjunto de bienes alimenticios básicos para una familia acumuló una variación de 44,7 por ciento.
En tanto, para no ser considerado indigente, un hogar necesitó en enero contar con $34.333,82 de ingreso. Los dos indicadores, tanto la CBT como la CBA, tuvieron un aumento menor al de la inflación de ese mes, que fue de 3,9 por ciento.
Los dos indicadores son decisivos para medir el impacto de la crisis económica en los indicadores sociales. Eso sucede porque la canasta básica –que además de alimentos incluye otros ítems del gasto como indumentaria, salud, transporte o educación– determina la denominada “línea de pobreza”. Es decir, los hogares con ingresos menores a la CBT son los que pasan a ser considerados pobres.
De la misma manera, la canasta alimentaria –que tiene un alcance limitado a bienes de primera necesidad– es la que configura la “línea de la indigencia”: aquellas familias que no lleguen a cubrir los ingresos necesarios para adquirir la CBA son indigentes.
Según las cifras oficiales del Indec, una familia de cinco integrantes requirió en enero un ingreso de $80.695 para no encontrarse en situación de pobreza. Para un grupo familiar de tres miembros, los ingresos debieron llegar en el mismo mes a $62.594, para eludir la pobreza.
Las familias de cinco integrantes, para no estar en situación de indigencia, necesitaron un ingreso mensual de $36.111 y en el caso de una grupo de tres integrantes debieron contar con $27.333 en el primer mes del año. En el caso de un adulto mayor, el valor de los ingresos mensuales en enero para no ser pobre debió ser de $25.444 y para no caer en la indigencia de $11.111.
El costo de la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, subió un 2,6% en octubre luego de registrar en septiembre su mayor avance en tres meses. Por su parte, el valor monetario de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la línea de indigencia, tuvo su mayor suba desde junio al acelerarse un 3%.
Una familia tipo conformada por dos adultos y dos chicos necesitó en octubre $72.365 para evitar caer en la pobreza y $30.925 para superar la línea de indigencia, según informó este jueves el Indec.
El monto de la Canasta Básica Total (CBT), que comprende otros bienes y servicios básicos como la vivienda, por persona llegó a $23.419 mensuales en octubre, lo que significó un alza de 2,6% respecto de septiembre. De esta manera, una familia de cuatro integrantes necesitó $72.365 para no caer debajo de la línea de pobreza. El ingreso mínimo llega a $76.112 en los hogares de cinco personas.
En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que solo incluye alimentos y determina la línea de indigencia, ascendió a $10.008 por persona. De esta manera, registró un alza del 3% en el décimo mes del año. En consecuencia, una familia tipo requirió $30.925 para no ser indigente. Esa cifra asciende a $32.527 en el caso de hogares formados por cinco personas.
Teniendo en cuenta que el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) se actualizó a $32.000 en octubre, esto quiere decir que a una familia apenas le alcanzó con un SMVM para cruzar el umbral de indigencia mientras que necesitó 2,26 salarios para no caer en la pobreza.
Aun así, vale recordar que en los primeros meses del año el salario mínimo era superado por la canasta alimentaria y casi triplicado por la canasta total.
Luego de un año y medio de pandemia y de casi dos de gobierno de Alberto Fernández, la pobreza continúa en niveles preocupantes: según informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) este índice se ubicó en 40,6%, lo que significa que significa que la cantidad de hogares por debajo de esa línea es de 31,2%, es decir 2,9 millones.
Con respecto al segundo semestre de 2020, la incidencia de la pobreza registró una reducción de 0,4 puntos porcentuales (p.p.) en los hogares y de 1,4 p.p. en las personas. En cambio, en el caso de la indigencia, mostró un aumento de 0,4 p.p. en los hogares y de 0,2 p.p. en las personas. A nivel regional se observaron disparidades en la evolución. En Gran Buenos Aires (GBA) −región con mayor cantidad de población− y Patagonia se observó una reducción de la incidencia de la pobreza e indigencia, mientras que en el resto de las regiones aumentó.
Asimismo, el Indec remarcó que hay un 8,2% de hogares por debajo de la línea de indigencia (LI), que incluyen al 10,7% de las personas. Esto implica que, para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la EPH, por debajo de la línea de pobreza se encuentran 2.895.699 hogares, que incluyen a 11.726.794 personas; y, dentro de ese conjunto, 756.499 hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que representa 3.087.427 personas indigentes.